Seguro que no te ha pasado ni una, ni dos.

Ni tres veces, sino muchas más. Nos referimos a ese momento en el que estás sentada tranquilamente en el sofá y, de repente, a tu querido perro le da por ponerse a olisquear tus partes íntimas. O (peor aún) cuando estás tomando algo en una cafetería y tu amigo peludo decide que es un momento idóneo para acercarse a tu entrepierna.

Sin embargo, la realidad es muy distinta.

Y ya te advertimos que todas sus connotaciones son positivas, así que puedes respirar tranquila, porque tu mascota te quiere un montón. ¿Preparada para conocer el verdadero motivo por el que los perros huelen nuestras zonas íntimas?

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